La banda sonora de la (auto)tortura: revisión de los elementos fantásticos del relato “Abu Ghraib” de Aixa de la Cruz

Aixa de la Cruz

Nota de la autora: Para disfrutar más de este artículo sería apropiado leer el relato “Abu Ghraib” de Aixa de la Cruz, antologado en Modelos Animales (2015) y Última Temporada (2013). 

Resumen del texto:

Una chica, A., escribe una carta a R. desde la cárcel. En la carta nos relata los hechos que la llevaron a acabar dónde está ahora: asesinó brutalmente a su pareja. ¿Por qué? No sabría decirlo. Después de escuchar la misma canción durante 48 horas, perdió la noción del ser y de la realidad.

______________________________________________________________________________

Aixa de la Cruz (Bilbao, 1988) es una de las jóvenes promesas de la literatura y la dramaturgia española. Desde su primera novela, Cuando fuimos los mejores (2007) hasta su última publicación, Cambiar de idea (2019), de la Cruz ha abordado a lo largo de su trayectoria literaria diversos temas y estilos, algunos de ellos recurrentes: la incorporación de la música, la culpabilidad, la violencia o la tortura. Esta última mención es especialmente destacable, puesto que en su tesis doctoral estudió la representación de la tortura en la ficción televisiva después del 11-S, tema rastreable en varios de los cuentos antologados en Modelos animales (2015).

La antología publicada en 2015 presenta un hilo conductor a priori no necesariamente evidente: la irrupción inesperada de la violencia. Teniendo en cuenta esta idea, podríamos argumentar de buen principio que la violencia es (en la mayoría de los cuentos) el elemento transgresor que rompe, desestabiliza y trastorna la realidad de cada relato. En otras palabras, es la violencia el elemento que problematiza la convivencia entre lo posible y lo imposible.

Así pues, propongo abordar algunos de los relatos de Aixa de la Cruz desde lo fantástico, puesto que este elemento transgresor –necesario en los relatos y novelas del género– está siempre presente, aunque no de una manera convencional. En concreto, podríamos hablar del fantástico posmoderno. La diferencia entre lo fantástico tradicional y lo fantástico posmoderno “reside en que lo fantástico problematiza los límites entre la realidad y la irrealidad (o la ficción), mientras que la narrativa posmoderna (hablo en un sentido muy general) los borra y, por tanto, armoniza lo que identificaríamos como real e imaginario” (Roas, 2009: 113). 

Los relatos de Modelos animales presentan límites muy difuminados, difícilmente diferenciables: “cualquier escenario cotidiano se revela potencialmente ajeno y peligroso, porque la línea entre la razón y la cordura, entre lo familiar y lo extraño, es siempre menos sólida de lo que imaginamos” (Modelos animales, 2015). Por lo tanto, la antología (aunque no todos los relatos) podría abordarse de acuerdo con los parámetros de lo fantástico posmoderno. En el presente artículo me centraré en el último cuento de la antología, “Abu Ghraib”, con tal de revisar los elementos fantásticos de este y decidir si pueden o no considerarse realmente fantásticos. Para ello, animo a los y las lecturas a buscar el texto (que recomiendo muy encarecidamente). 

Escrito en forma de carta dirigida a R., “Abu Ghraib” narra en primera persona y desde la memoria un suceso que cambió la vida a la protagonista: el asesinato de su novio. Desde la cárcel, A. describe minuciosamente los eventos anteriores y posteriores (esto es, su momento actual, el futuro con respecto a los sucesos) de los hechos que la llevaron –no sabemos exactamente cómo ni por qué– a cometer el brutal asesinato de su pareja. 

A. parece recordar lúcidamente su enfado al darse cuenta de que varios de sus compañeros de facultad parecían estar de acuerdo con “la necesidad de legalizar el uso de la tortura en interrogatorios” (de la Cruz, 2015: 130). Viendo su indignación, su pareja y otro compañero decidieron gastarle una broma: le entregan el testigo de una víctima de tortura, quien asegura que fue obligada a escuchar durante 48 horas la canción “S.O.S.” de los Sukalki (banda de rock de la cual la protagonista era la vocalista) . 

En cierto punto, A. decide escuchar “desde el olvido” (de la Cruz, 2015: 136) su canción con tal de descubrir qué tenía de especial esa melodía para convertirse en la banda sonora “apropiada para romper barreras psicológicas” (136). Es así como entra en el mismo proceso de tortura descrito por la (falsa) testigo, tortura ya anunciada en el paratexto del título y que la lleva a enloquecer.

Con todo, para poder explicar los elementos transgresores del relato es necesario estudiar, en primer lugar, cómo se construye la realidad literaria. “Abu Ghraib” es un cuento repleto de referencias históricas, culturales y geográficas que coinciden con nuestra sociedad y en una cronología relativamente próxima: los 90. La protagonista en varias ocasiones se refiere al estado político y social de Euskal Herria (de la Cruz, 2015: 128), el atentado a las Torres Gemelas (130) o fenómenos culturales como 24, Perdidos o Battlestar Galactica (140). A partir de estas referencias se construye un cronotopo que “reflej[a] la realidad en la que habita el lector” (Roas, 2009: 104). 

Por lo tanto, el relato parte de una realidad identificable, muy similar a la nuestra, en la que lo fantástico se revela acorde con esta semejanza. De alguna manera, puede argumentarse que la canción “S.O.S.” se establece como el elemento fantástico y transgresor que desestabiliza tanto la vida como la salud mental de A. La reproducción en bucle de la canción lleva a la protagonista a entrar en un estado onírico, de delirio o incluso psicótico, en una especie de trance en el que pierde la noción del tiempo, el espacio, su identidad y la realidad. 

Si entendemos la canción como el elemento fantástico desestabilizador, aparecen dos hipótesis que explicarían –dentro de los parámetros fantásticos– ese fenómeno. Por un lado, es posible analizar la canción como el objeto fantástico (contenedor de la imposibilidad) y, a su vez, instrumento detonador de lo fantástico en forma de delirio o locura (podríamos, consecuentemente, adentrarnos en la psicoanálisis para respaldar esa idea). Por lo tanto, es posible entender la canción como instrumento de tortura, y también como instrumento de lo fantástico. 

En este punto, emerge la importancia del lenguaje y nuestra segunda hipótesis. Los compañeros de carrera de la protagonista deciden gastarle una broma en la que, aparentemente, la canción “S.O.S.” fue utilizada como herramienta de tortura. No es hasta que la chica lee atentamente las palabras relatadas por la falsa testigo que se plantea esa posibilidad fantástica. 

Podría concluirse que ese relato inventado por los compañeros actúa de manera similar a las historias de fantasmas: no experimentamos lo fantástico hasta que conocemos la historia fantástica. No pensamos en fantasmas hasta que se nos plantea esa idea. Por consiguiente, el poder de la palabra se establece como detonador que hace que la protagonista entre en un estado onírico o delirante. 

Así, convergen las dos hipótesis en un planteamiento fantástico de lo más elaborado: una narración apócrifa centrada en un elemento presente en la vida de la protagonista, lo cual la convierte, en cierto modo, en cómplice de esa tortura. Sin embargo, el trance onírico en el que se adentra A. después de escuchar en bucle dicha canción hace pensar que, en ese caso, la ficción inspiró la realidad. 

En definitiva, la semejanza contextual del relato y nuestra realidad extratextual, juntamente con el hecho de que el elemento fantástico no sea sobrenatural, sino un fenómeno lingüístico (similar a una leyenda urbana) centrado en un objeto no tangible (la canción) produce en el lector un temor correspondiente a lo fantástico posmoderno; un temor que nos es más cercano y, en su cercanía, más terrorífico si cabe.

BIBLIOGRAFÍA 

DE LA CRUZ, AIXA (2015). Modelos animales. Madrid: Salto de Página

ROAS, DAVID (2009). “Lo fantástico como desestabilizador de lo real: elementos para una definición” en Teresa López-Pellisa y Fernando Ángel Moreno (Eds.) Ensayos sobre ciencia ficción y literatura fantástica, pp. 94 – 120 

Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *