Bruja Escarlata y Visión: en algún lugar entre 1950 y la actualidad

Marvel Studios - Bruja Escarlata y visión

Una de tantas lecturas de los tres primeros capítulos de Bruja Escarlata y Visión (Con Spoilers de Infinity War y End Game)

Con Endgame se cerró una era: Natasha (La Viuda Negra) se suicida para poder conseguir una de las gemas del infinito; Tony Stark (Iron Man) muere para acabar con Thanos; Steve Rogers (Capitán América) delega su trabajo a Sam Wilson (Falcon), uno de sus más fieles compañeros; Thor empieza una nueva vida junto a los guardianes de la galaxia, dejando su trono en manos de Brunnhilde, una de las guerreras mejor preparadas para el puesto. Se cierra una era para dar paso a otra. 

Esta “nueva era” se traduce para los fans en nuevos estrenos centrados en los personajes que habían quedado relegados a un segundo plano: Loki (el hermano de Thor), Falcon y el Soldado de Invierno, el Doctor Strange o la serie que nos ocupa ahora: Bruja Escarlata y Visión. La última vez que vimos a Wanda fue en el funeral de Tony Stark. La última vez que vimos a Visión fue cuando Thanos acaba con su vida. Pero la nueva serie de Marvel empieza con ellos dos recién casados llegando a una nueva ciudad donde parece que empiezan su vida juntos. Entonces, ¿cuándo ocurre todo lo que estamos viendo? 

Podría pensarse que la estética de la serie nos da alguna pista, pero a medida que avanzan los capítulos nos damos cuenta que la puesta en escena es (aparentemente) anecdótica. Entre capítulo y capítulo transcurren unos días, pero cada uno está ambientado en una década diferente: los 50s, 60s y 70s respectivamente. A diferencia de otras películas de Marvel que tienen lugar en el pasado (Capitana Marvel o Capitán América: El primer vengador, ubicadas cronológicamente en los 90 y los 40 respectivamente), esta serie debe situarse después de la creación de Visión en 2015, no antes. Además, tampoco podría ser durante el lapso de tiempo entre el chasquido de Thanos y el de Hulk (que revierte el primero, devolviendo la vida a todas aquellas personas que se esfumaron al final de Infinity War), ya que Wanda era una de las personas que desapareció. 

La cronología es la primera gran incógnita de la serie. Pero no es lo único que nos desconcierta. Antes de adentrarnos en los hechos en sí, hay otro aspecto formal que destaca por su diferencia con respecto a lo que Marvel Studios suele hacer. Y es que ninguna de las películas del Universo Cinematográfico de Marvel baja de las dos horas, pero ahora nos ofrecen capítulos de entre veinte y treinta minutos. Desconcertante. Muy desconcertante. Quizás sea este uno de los motivos por los que a priori la serie no acaba de convencer a algunos fans: estamos acostumbrados a la acción, a lo inminente, a mantener la tensión en lo más alto y mantenerla así todo el rato. 

Pero una serie (y esto quizás sea muy obvio) tiene un formato muy diferente al de una película. Del mismo modo que los relatos, las películas cuentan con un espacio y un tiempo limitado en el que deben conseguir contar una historia. Además, por lo general debe ser auto concluyente. No es el caso de las series: los capítulos a veces por separado no tienen sentido, y no obtenemos respuestas hasta pasadas semanas o incluso meses. Parece que este es el caso ahora, ya que los tres primeros capítulos nos tienen totalmente desconcertadas, expectantes, a la espera de respuestas, de contexto, de conexiones. 

Además, el equipo directivo no se ha quedado únicamente con el formato serie, sino que han ido más allá, proponiendo una sit-com protagonizada por Wanda y Visión. En cuanto a estética y a forma, estos tres primeros capítulos constituyen un gran homenaje a series cómicas que han marcado un antes y un después en Estados Unidos y que incluso han llegado a formar parte de nuestras infancias (Embrujada, entre otras). Y aquí surge otra cuestión: ¿por qué sit-coms? No se me ocurre género más alejado a las películas del MCU que las sit-coms. ¿Tiene algún sentido en concreto? Sabiendo que se trata de Marvel, seguro que es así. 

Y es que como todos y todas las fans de Marvel sabrán, sus producciones (las películas, inspirándose siempre en los cómics) están planeadas al detalle. No hay nada dejado al azar. Un filme estrenado en 2015 tiene referencias de otro estrenado en 2008. Un personaje secundario en Thor es relevante en Los Vengadores. Un detalle mencionado brevemente en una escena post-créditos acaba siendo relevante para salvar la humanidad. Así funciona el MCU, y así funciona también su nueva serie. 

Una de las peculiaridades de la serie, según confirmó el propio Kevin Feige (productor de la serie) es que “si no has visto ningún[a de las películas anteriores] y solo quieres entrar en esta cosa extraña porque te encanta The Dick Van Dyke Show, va a funcionar. Pero si has estado rastreando las 23 películas que hemos hecho y siguiendo las historias hasta la Fase 4, habrá una gran cantidad de recompensas esperando a medida que se desarrolle todo”. Así pues, no hace falta haber visto las pelis (en mí artículo anterior encontraréis un resumen de lo que considero más importante para adentrarse en la serie), pero si las has visto entiendes los guiños, los detalles.

¿Y cuáles son esos detalles? Seguramente se me han escapado muchos, pero hay algunos que me parecen destacables: los anuncios y los elementos con color. Aquí empieza ya mi teorización, mis propias hipótesis y mis conjeturas sin haber visto nada más que las películas (y me encantará que me corrijáis, debatir y plantear nuevas posibilidades). 

Los dos primeros capítulos son casi en su totalidad en blanco y negro. El final del segundo y el tercero son ya a color (como nos anuncia el título de la tercera entrega: “Ahora en color”). Y digo casi en su totalidad, porque hay varios elementos que visualmente rompen el cromatismo: un helicóptero, sangre y otro detalle que casi me pasa por alto (¿sabéis cuál es?). Todos ellos tienen algo en común: no encajan en el mundo que se propone, lo desestabilizan. 

En primer lugar (pero no el primero en aparecer), el helicóptero: una prueba gráfica de que no estamos en los 60s. No sabemos cómo llega ahí, pero el rostro de Wanda al verlo lo dice todo: le atemoriza. ¿Quizás hay algo de nuestra realidad, de nuestro presente, que le angustia? No lo sabemos (aún). En ese mismo capítulo, unos minutos más tarde, Wanda escucha en la radio una voz de un hombre dirigiéndose a ella: “Wanda. Wanda. ¿Quién te está haciendo esto? Wanda”. Su temor es tal que rompe un vaso en la mano de una de sus vecinas, Dottie, creando un charco de sangre roja, rojísima. Y nos preguntamos: ¿Quién le está haciendo esto? ¿Quién le está hablando?

Ya, por último, el detalle que casi me pasa por alto. Ni siquiera forma parte de la trama, sino que aparece en uno de los anuncios: un punto rojo intermitente que aparece en la tostadora de la marca Stark. Un punto que anuncia la detonación inminente…De la tostada. Podréis pensar (y de hecho yo también lo pienso): ¿estaré leyendo demasiado donde no hay nada que leer? Pero estamos hablando de Marvel. Siempre hay algo que leer. 

Para mí, esa tostadora y ese punto rojo pueden ser clave para entender la serie: Wanda no quiere o no puede aceptar su realidad, la tristeza le ha sobrepasado y está creando un mundo en el que puede vivir sin esa angustia. Un mundo en el que gana. Un mundo en el que lo peor que puede pasarle es que se le queme la tostada con una tostadora (y no una bomba) Stark deficiente. Un mundo en el que, capítulo tras capítulo, reconstruye una parte de su no-vida, crea algo que se le ha negado: una vida feliz junto a su marido, mudarse a un barrio tranquilo con amables vecinos, estrechar lazos con amigas, quedarse embarazada, tener hijos… 

Un mundo en el que pueda ser feliz como no ha podido ser. Pero también un mundo frágil que poco a poco empieza a dar señales de peligro, de estar a punto de derrumbarse. Aunque Wanda intente evitarlo corrigiendo y tapando estas fisuras, parece cada vez más inevitable. El helicóptero, el mensaje a través de la radio, un extraño apicultor que aparece al final del segundo capítulo…Todos estos detalles son simples preludios que se culminan cuando Geraldine, quizás la única amiga de Wanda en esta ciudad, pregunta por su hermano gemelo Pietro: “Lo mató Ultrón, ¿verdad?”. 

Y nos saltan todas las alarmas, pues esta es la primera vez en la que se mencionan hechos que transcurrieron en las películas anteriores del MCU. Es la primera conexión clara e ineludible con todo lo que ya conocemos. Ante este doloroso recuerdo, Wanda utiliza sus poderes para echar a Geraldine de su pueblo, Westview. ¿Quién es Geraldine? Y ¿dónde está Westview? Son varias cuestiones que esperamos poder resolver pronto. 

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